Experiencias personales del voluntario
- Alguien que pasó por Guadalmar
- Mi primera vez...
- Mi primer día
- Un verano de sensaciones compartidas
- El comienzo de una larga aventura
Alguien que pasó por Guadalmar
Puede que quizás, aunque sea un poco tarde para hablar de ello, mi experiencia sirva para concienciar a algunos y para hacer pensar a otros.
Quiero con este relato daros a conocer mi experiencia desde hace dos veranos con la asociación ANDE.
En primer lugar tengo que agradecer a todos los que me conocen, la labor que han llevado a cabo este verano, y cada salida y excursión que organiza la asociación. Por algo tan simple y tan sencillo como hacer felices a esas personas que por cualquier minusvalía, no pueden disfrutar de la vida como cualquiera de nosotros.
Gracias a los monitores de Guadalmar, (los que de verdad se lo merecen), los que estuvieron ahí dándolo todo por recibir a cambio lo mejor que les puede regalar la vida, la sonrisa de todos los chicos que disfrutaron sus vacaciones olvidándose de todas sus circunstancias.
Tengo que decir que a lo que a mi respecta, lo que me ha aportado ANDE en estos dos años es algo que nunca antes había conseguido lograr por otros medios.
Desde las nueve de la mañana que se despertaban los chicos hasta las doce que se acostaban, daba gracias a ANDE por haber creado una asociación en la que se puede hacer felices a los chicos con tan poco.
No paraba de reír y sonreír en todo el día, cuando veía a los chicos disfrutar con sus actividades, y he llorado, y he reído, y he disfrutado como nunca gracias a ellos. A pesar de las opiniones de muchos, aquellos que solo ven interés en las actividades que llevan a cabo, tengo que dar las gracias a Vanesa, Javi, Belén y Julia, los coordinadores con los que lloré, y con los que me reí, y a los que vi sufrir y disfrutar como enanos, porque sin ellos nada sería posible.
Les quiero dar las gracias también por estar ahí a esos monitores apañaos y entregados...y por seguir en contacto después del campamento. Quiero decir que levantarme por las mañanas tan temprano y encontrarme por las escaleras del cole, con todos los chicos que te daban los buenos días y te llenaban de besos, es una experiencia que no cambiaría por nada del mundo, o simplemente verles sonreír en la playa con el agua o en las actividades, o a todos como locos enseñándote las cosillas que se habían comprado en la carihuela...ESO NO LO CAMBIO POR NADA.
Este relato es también una denuncia, para aquellos que en vez de ir a hacer disfrutar a los chicos, fueron con otras motivaciones, y solo consiguieron amargarles y amargar a los demás. Deberíamos aprender un poco de los chicos a ser felices con poco y a dar todo, como ellos hacen por los que de verdad lo necesitan. Deberían fijarse más en hacer felices a los chicos que en las "tantas" como ellos decían "irregularidades", porque mientras que perdían el tiempo en esas tonterías, dejaban de lado las mas importantes y por las que de verdad estaban allí..hacer inolvidable el verano de los chicos
MUCHOS sí que lo lo gastéis: Gracias a Laura Blanco, Ana, Laura, Tere, David Valde, Pompom, Julia León, Angel Frutos, Carlos, Amaia...sois tan pocos, pero tan especiales todos. Vosotros lo sabéis y si me he dejado algún nombre, daros por aludidos.
GRACIAS a todos, pero sobre todo a LOS CHICOS, que son los verdaderos protagonistas, por enseñarme tanto y por estar ahí. Nos vemos en navidad.
ANDE ME HA CAMBIADO LA VIDA.
GRACIAS
Gracias Ande
Mi primera vez...
Soy Esther una chica valenciana de 20 años que ha ido por primera vez a un campamento de discapacitados. La verdad es que ha sido una experiencia maravillosa, donde he visto a personas que en cierto modo me sorprendieron.
Me sorprendió su capacidad de superación, ellos son niños y como tales disfrutan y juegan igual que los demás. En algunas actividades como por ejemplo la escalada, obviamente la gente que estaba en silla de ruedas de normal no hubiera hecho esa actividad, pero entre su fuerza de voluntad y superación, y nuestra ayuda y apoyo, consiguieron subir aunque sólo fueran unos metros…
Allí éramos todos iguales, nadie se sentía sólo ni diferente. Niños discapacitados físicamente eran acompañados siempre a todas partes, pero siempre de una manera amigable y de confianza, y así no se sentían agobiados.
Los niños de un cierto retraso mental tenían que ser supervisados constantemente, no podían ir solos a ningún sitio, pues las discapacidades mentales suelen ser demasiado complicadas y casi siempre sufren una falta de memoria bastante alterada. Intentábamos hacer juegos en común para que no se alejaran mucho del grupo, es decir, los niños discapacitados tanto psicológicamente como físicamente se mezclaban entre si para jugar, y no había problemas.
No obstante no siempre era tan fácil, siempre había alguno que se intentaba dar la vuelta sin que nosotros nos diéramos cuenta, pero siempre acababa en el mismo lugar, no es fácil hacerles comprender lo que está bien de lo que está mal, a no ser que fuera premiado con algo.
En mi caso, por ejemplo, llevaba a tres niños, dos discapacitados psicológicamente y una físicamente. Todos se ayudaban entre sí, sabían lo que tenía que hacer cada uno, pero aún así requerían de mi ayuda. Nos hicimos muy amigos en poco tiempo y así era más fácil la comunicación, incluso había veces que me ayudaban ellos a mi, eran unos chicos espléndidos, me encantó conocerles.
También me hice muy amiga de una chica de 27 años con retraso madurativo, en ocasiones, se ponía muy triste por su familia o por un chico. A mi no me gusta ver triste a nadie y menos en un campamento, donde la gente va a pasárselo bien. Así que nos hicimos muy amigas yo le ayudaba y ella me ayudaba cuando me veía triste, porque también entiendo que estas lejos de casa y que no ver a los tuyos puede resultar un poco agobiante, así que allí tampoco puedes ser de piedra. Ahora de vez en cuando me llama y hablamos para ver que tal y contarme cositas…
En cuanto a los compañeros, fueron muy amables conmigo y cariñosos, puesto que era mi primera vez y algunos de ellos ya eran veteranos, me daban consejos y me ayudaban muchísimo y es algo que les agradeceré siempre.
Se respiraba un buen aire de compañerismo y amistad, todos éramos uno, siempre que alguno tenía que hacer algo importante no hacía falta que nos lo dijera, entre nosotros nos relevábamos sin poner alguna pega… un día por ti otro por mi, ¿no?
Tengo muy buenos amigos allí, bueno ahora ya en toda España porque todos éramos de un sitio diferente.
Quiero agradecerles a mis compañeros todo lo que han hecho por mi, tanto a Carolina, Maca, Carol, Mar, Patry, Beni, Ani, Manu, Lourdes, Cristi, Alba, Lorena, y Jorge. Y por supuesto a mis niños: Yolanda, Aída, y mi Andresin. Os quiero chicos!!.
Mi primer día
No sé cuentas veces me he sentado pensando y pensando cómo comenzar, para poder transmitir con palabras sinceras, cercanas y que lleguen a la gente, que es Anfas y lo que ha significado para mi.
Es complicado, porque cada imagen, cada idea y cada día es diferente pero no deja de tener por ello su encanto.
Así que comenzaré contado lo que escribí en mi cuaderno, en mi fiel cuaderno, ese 17 de Mayo del 2006.
Era miércoles, pero no un miércoles normal y corriente, era diferente, yo me sentía diferente. Era mi primer día, estuve sentada 1 hora fuera de la asociación intentando templar mis nervios, intentando conservar, captar y guardar todas las sensaciones de ese día.
El aire azotaba mi cuerpo, mis ojos miraban he imaginaban cómo, con quien y a quien IBA A CONOCER.
Mi rostro me delataba, reflejaban los nervios de mi primera vez, reflejaban esa ilusión que yo sin saberlo llevaba esperando tanto tiempo. Fueron 5 los nombres que aprendí: Paloma, Mikel, Javi, Leti y Maider.
Yo era la nueva, la cara diferente, Paloma y Mikel eran como “locomotoras” , la mirada de Javi, brillante y enternecedora, a Maider le encanto mi regla, miraba a través de ella como si descubriese el universo, y Leti , que voy a decir de Leti, su dulzura me llego al corazón.
Cuando llegué a casa ese miércoles, llegué exhausta, tenía tal cúmulo de nuevas sensaciones que no era capaz de canalizarlas, solo, las hice mías y tan mías que todavía permanecen en mi mente como “el primer día”
Y así, sin saberlo ni quererlo (bueno miento, queriéndolo y con muchas ganas) empecé a formar parte de todos y cada uno de los miembros de Anfas, porque yo a ellos les he abierto mi corazón y ellos en mi han aportado un granito de arena en el mismo que me ha ido enriqueciendo de tal manera que una se siente Feliz y dicen que la Felicidad es un instante pero en Anfas para mi la Felicidad es permanente.
Agradecer en especial a Lourdes y a Maite (coordinadora de voluntariado y responsable de grupo los sábados) su comprensión y su paciencia, muchas palabras alentadoras he escuchado de ellas, agradecer también a Anfas su buena predisposición para con nosotros y los usuarios con los que trabajamos y por última gracias a todos y todas las voluntarias y voluntarios que he conocido porque sin ellos saberlo también han pasado a formar parte de mi mundo.
MUCHAS GRACIAS.
Un verano de sensaciones compartida
Durante el verano he tenido la suerte de poder seguir colaborando en una Asociación en la que cuantas más experiencias voy viviendo más ganas tengo por seguir colaborando.
El proyecto donde he colaborado ha sido el de ANFAS, la Asociación Navarra a favor de las personas con Discapacidad intelectual.
He colaborado en dos programas: como Responsable de una tanda de Vacaciones de Adultos y tercera edad, y en la Guardería infantil las mañanas de lunes a viernes.
El objetivo de la primera actividad era que las personas con discapacidad intelectual, y sus familiares y cuidadores indirectamente, disfrutasen de unos merecidos días de vacaciones.
En la segunda actividad se trataba de facilitar la conciliación de la vida familiar y laboral de las familias de los niños con discapacidad para que pudieran dejar a cargo de una institución de confianza a sus hijos.
En las Vacaciones del 1 al 10 de agosto realizamos unas cuantas actividades adaptadas al grupo de usuarios que nos había correspondido: paseos, lectura de periódicos y revistas, pintura, piscina, manualidades, baile, excursiones…
En la Guardería infantil en Pamplona del 14 al 25 de agosto hemos visitado fiestas de pueblos, jugado en parques infantiles, hemos conocido las instalaciones de la Policía Municipal de Pamplona, hemos paseado por la ciudad….
En el Campamento de Lekarotz estuvimos alojados en un Albergue junto con otros dos grupos de Zaragoza y de Burgos con discapacidad. La convivencia entre todos nosotros ha sido bastante intensa, ha sido sorprendente el buen comportamiento de algunos usuarios con relación a los problemas de convivencia que han sólido tener durante el año con sus familias o en sus residencias.
En la guardería no hemos tenido problemas especiales de comportamiento de los usuarios y la tónica general ha sido la de que todos llegábamos rendidos al viernes debido a lo bien que aprovechábamos las mañanas.
Me decidí a participar como Responsable de la tanda de vacaciones porque ya llevaba un tiempo colaborando como voluntario de la Asociación y cada vez me he sentido más identificado con ella. Además había tenido mayoría de experiencias favorables en otros puestos de similar responsabilidad.
En la Guardería he participado porque ha sido la actividad muy similar a la que he venido realizando el resto del año y porque he quedado encantado y enamorado de nuestros txikis, de cómo suelen disfrutar cuando se sienten seguros y bien acompañados.
Mi experiencia va siendo cada vez más enriquecedora, me siento cada vez una persona con más empatía y paciencia, sobre todo porque predominan las impresiones positivas al sentir y comprobar que se realiza una actividad muy útil para los beneficiarios y sus personas cercanas.
Las relaciones con los beneficiarios han sólido ser muy gratificantes hasta el punto de que me han regalado incluso alguna pertenencia personal suya como respuesta a mi labor, el cariño y su agradecimiento son constantes de mil maneras diferentes.
En el Campamento con el grupo de voluntarios la relación ha sido, en general, de cordialidad, si bien hemos notado la inexperiencia de alguno de los participantes y hemos acusado la dificultad de trato con alguno de nuestros beneficiarios.
En la Guardería el entendimiento entre nosotros ha sido muy bueno, siempre hemos estado pendientes todos de todos y hemos compartido muy buenos momentos con la ternura y encanto de nuestros niños.
Soy un propagandista de todas las actividades que hago en la Asociación, principalmente por la utilidad de la labor que antes he reseñado y porque la cantidad de personas que merecen mucho la pena con que se puede conocer y conectar es impresionante. Cuando te planteas colaborar no llegas a ser consciente de que, humanamente, tu labor va a estar tan reconocida y que va a ser tan gratificante en lo personal.
A cualquier persona con disponibilidad para colaborar con una Asociación le recomendaría que se plantease cuál es el tiempo del que dispone, que va a realizar una tarea que requiere su implicación en los momentos para los que se ha comprometido, que su labor conlleva su entrega personal y la convivencia con un grupo heterogéneo de personas y que el compromiso fiel de un voluntario supone que lo debe estar siempre entregado a su tarea, le apetezca o no hacerlo.
El comienzo de una larga aventura
Lourdes Herrezuelo Cabeza
Corría el año 1998 cuando a mis 18 añitos decidí ser voluntaria de ACREMIF, la asociación cultural y recreativa de minusválidos físicos de Palencia.
Ese año se decidió hacer un Campamento Urbano por la ciudad de Palencia y pasar cuatro días en la Montaña Palentina y allí me fui yo de monitora junto con otros seis compañeros y 20 chavales, de los cuáles 7 tenían alguna discapacidad física o psíquica. El campamento transcurrió entre risas e ilusiones y grandes retos para intentar que hubiese una integración plena de los chicos/as que tenían alguna discapacidad. El objetivo era ese y se consiguió, el resto de los chavales se veían muy predispuestos a ayudar a quienes les hacía falta, empujando una silla de ruedas, dando de comer, echándoles una mano en los talleres. La experiencia fue muy gratificante para todos/ as, tanto que al año que viene repetí sin pensármelo dos veces.
El comenzar como voluntaria en ACREMIF me abrió horizontes y me hizo ver que mi vida estaba encaminada a trabajar con las personas que tuviesen alguna necesidad y es así como decidí estudiar Educación Social.
“ Hay hombres que luchan un día y son buenos.
Hay otros que luchan un año y son mejores.
Hay quienes luchan muchos años y son muy buenos.
Pero hay los que luchan toda la vida:
Esos son los imprescindibles”.
Bertolt Brecht
