Comportamientos conflictivos
Comportamientos conflictivos

El hecho de ser seres sociales implica una interacción social en mayor o en menor medida.
Por eso, que surjan problemas de vez en cuando entre las personas que interaccionan se puede considerar como algo normal. Lo anormal sería que no surgiera ningún problema.
En la mayoría de los casos, las personas con discapacidad muestran comportamientos desadaptativos, porque no han aprendido otro tipo de conductas para expresar su necesidad o deseos.
Antes de iniciar cualquier intervención tendente a eliminar el comportamiento problemático se debe de analizar y descubrir su propósito.
¿Por qué lleva a cabo esto?
Algunas personas asumen, erróneamente que pueden suprimir una conducta sin conocer su propósito. Es cierto, que quizás en las personas con discapacidad sea más difícil descubrir su intención. Pero esto no influye para que no exista un objetivo
Generalmente todo el mundo utiliza conductas inadecuadas, cuando algo no nos gusta. Ejemplo: cuando queremos escapar de algo.
Es posible que las personas que utilizan estas conductas, no hayan aprendido otras más adaptativas, en vez de la agresividad o la autolesión.
No tenemos evidencias de que una persona con discapacidad esté realmente pensando en hacer daño. Ejemplo: “no me gusta algo, voy a a dar patadas..”
En muchas ocasiones, el comportamiento problemático es el único medio que tiene para expresar emociones
¿Qué hacer ante este tipo de conductas?
- Lo primero que tienen que hacer, es averiguar los padres el significado del hijo. ¿Por qué se niega a hacer lo que le piden los padres?. La conducta de negativismo puede tener varias razones: no entiende, terquedad, manipulación, pedir algo que no sabe pedir de otra forma, llamar la atención…
- Seguir pidiendo lo mismo que hasta ese momento han venido pidiendo al chico, pero de otra forma: sin gritos, sin hostilidad, sin apremios, sin insultos, sin repetir las cosas cien cosas (sólo una o dos veces ) y sin hacer las cosas por él.
- Es preciso que entiendan que no se trata de rebajar las exigencias (si es que son justas y apropiadas al nivel del chico), ni de evitar aquellas cosas que le disgusta hacer. Tiene que mantener el mismo nivel de exigencia, pero de otra forma.
- Establezca límites claros sobre todo en la edad infantil. Ejemplo. “no me gusta que comas de esa forma tan rápida, intenta comer de una forma más lenta, así no te atragantarás…”
- Sea firme y autoritario, ser comprensivo pero no permisivo ¿Cómo es posible lograr esto?
- Hay algo importante a la hora de enviar mensajes educativos a nuestros hijos, sobre el modo en que interactuamos con ellos, como nos comunicamos con ellos.
- Así son importantes tanto la percepción clara que nuestros hijos tengan del mensaje que les enviamos y la aceptación de este mensaje.
La percepción de los menores de los que los padres dicen depende de :
- La claridad de lo expresado.
- La coherencia, es decir, que toda pauta que se de, debe ser coherente con el comportamiento de los padres. Ejemplo:” Si prohíbes a tus hijos que no te chillen, no lo hagas tú con ellos..”
- Que se de una persistencia en el tiempo.
- La aceptación: del mensaje depende del tono emocional y del entorno afectivo del hogar.
- No debe transmitirse el mensaje como un castigo o sanción agresiva por parte de los padres al menor.
- Por medio de explicaciones de las normas haciéndoles ver las consecuencias de sus malas conductas, lograremos hacer a los niños más reflexivos así como aumentaremos la comunicación con ellos, ellos se sentirán “enseñados no mandados”.
- Una vez identificado lo que ocurre, busque una conducta equivalente, que de lugar al mismo efecto. Ejemplo. Si quiere que le presten atención, en vez de patalear y chillar, enséñele una conducta más adaptativa como puede ser dar palmadas”
- Si cuando lo empieza hacer, pide con mucha frecuencia y se pone muy pesado, no se preocupe, es buena señal, está aprendiendo una forma nueva
- Si tiene dificultades para realizar esto y para identificar conductas desadaptativas. Consulte a profesionales , que le enseñarán conductas alternativas y como poder continuar eficazmente este procedimiento.
- La alta expresión de emociones (sobre-protección, hipercriticismo, hostilidad), constituyen un patrón de interacción altamente perturbador si termina por ser crónico. Es una de esas situaciones que necesariamente requieren corrección porque de continuar pueden dar lugar a problemas serios tanto en quien la sufre ( la persona con discapacidad que se siente aún más discapacitada de lo que es), como en quienes se comunican de forma tan perturbada (que se sienten exasperados, impotentes, desesperanzados y sobrecargados)
- Aunque obviamente, la discapacidad es un problema de una naturaleza muy diferente, la conclusión a extraer es que una alta expresión de emociones crónica tiene un efecto altamente trastornante.
- Ejemplo: Alta expresión de emociones: los episodios de desobediencia o de intentos de agresión de la hija con discapacidad son altamente emocionales: la madre recrimina su mal comportamiento y sus malos sentimientos hacia quien “tanto se sacrifica por ella”. Le dice todo a gritos, con comentarios muy críticos del tipo “eres muy mala por lo que haces a tu madre..” Finalmente, le permite hacer lo que quiere, con lo que sin desearlo, refuerza la conducta agresiva y de manipulación de la hija, y que es aún peor, hace
Premios castigos y educación de los hijos
Situaciones de discusión y desobediencia suceden en todas la casa: los hijos necesitan desafiar a sus mayores, bordear los límites y en definitiva oponerse.
Sin embargo, aunque lo sabemos, no resulta fácil aguantar en esos momentos” de nervios.
Cuida el estilo general de la relación, sin esperar a los momentos críticos.
- Trata a quienes te rodean como invitados.
- Premia estimula y alaba
- Valora también los esfuerzos y mejorías.
Aprende a leer las conductas de tus hijos y enséñales a que ellos también lo hagan.
- Ignora las conductas inadecuadas no destructivas que tratan de atraer la atención.
- Ayúdale a comprender sus sentimientos pero enséñale los límites.
En muchas de las discusiones, sobre todo con adolescentes, lo que se discute no es sino la manifestación de algo diferente que se no logra expresarse..
Ante un “te odio” será equivocado tomárselo como algo personal.
Si está dicho en un contexto de una prohibición por salir:
a/ Traduce el sentimiento latente: “Sé que te resulta duro no estar con el resto de tus amigos, pero..”
b/ Mantén la negativa con firmeza: “no voy a repetirte las razones de mi negativa ni a tener en cuenta lo que me dices en este momento de rabia, aunque me duela.”
Ejemplo:
Hijo: “eres tonto” Padre: pensamiento..”Yo soy adulto y él es un niño”. Eduardo, puedes decir que estás enfadado sin necesidad de insultar.
Consejos.
- No corresponda con enfado: al enfado de su hijo: hágale saber que su comportamiento es inapropiado.
- Sepa identificar los sentimientos de su hijo.. “estas enfadado”.
- Explíquele lo que usted espera de él “puedes decir que estas enfadado sin insultar”.
- Póngale un tiempo de reflexión: para dejar que los ánimos se enfríen.
- Al cabo de un rato, siéntese con él y háblele.
- “tenemos que establecer algunas reglas sobre el tema de las contestaciones”.
Recuerda que los desacuerdos son normales en toda relación.
- Dos no se pelean si uno no quiere.
- Tú hijo y tú tenéis derecho a “malos días”. Y, sobre todo, tenéis derecho al perdón.
- Algunos de los desacuerdos merecen una pelea. La mayoría no.
Problemas frecuentes
Lloriqueo
Solo la persona que ha convivido con un apersona que tiene la costumbre de lloriquear puede conocer el grado de irritación que provoca esa penetrante y lastimera voz en un padre, en otras circunstancias amable y solícito.
Los hijos con tendencia al lloriqueo suelen ser el resultado de los padres que sufren el síntoma de la ternura. Son los hijos de padres que anteponen siempre las necesidades y deseos del niño, a cualquier otra cosa y que siempre ceden a sus lloriqueos. En consecuencia el niño sabe que lloriquear es un método bueno para conseguir lo que quiere.
Ejemplo: Hijo: “¿Puedo coger una galleta? Madre: “Pídemelo en un tono más normal”
Hija: empieza a lloriquear….. Y patalear.
Solución:
- Ignore el lloriqueo.
- Nunca acceda a una petición acompañada de lloriqueos. Haga saber a su hijo que esa petición ni tan siquiera se discutirá mientras persista el lloriqueo.
- Dígale a su hijo que vuelva pedirlo más tarde, pero en un tono de voz normal.
- Otorgue contrapartidas. “Cuando me hables en un tono normal podemos ocuparnos de la galleta”.
- Cuando más tarde el niño se dirija en un tono de voz normal, asegurase de agradecérselo y recompensarle de alguna manera, (ejemplo: dándole un abrazo una palmadita, o una galleta si conviene)
En caso de perder los papeles tómese un tiempo de reflexión
Tiempo de reflexión para usted:
- Si ve que se siente excesivamente furiosa, dése la oportunidad de calmarse y pensar en lo que está ocurriendo.
- Deje a su hijo en un sitio seguro, donde no pueda hacerse daño. Luego no tiene más que aislarse un rato. Vaya a cualquier sitio seguro, donde pueda reflexionar sobre el incidente. Siéntese llame a un amigo o a un psicólogo, haga lo necesario para recuperar la compostura.
- Puede resultar de utilidad, resumir por escrito el incidente. Luego tratar de determinar por que la situación le ha irritado tanto. Y a continuación formularse un posible plan de acción.
Contestar
“No me contestes o te vas directo a tú habitación”. Así reñía una madre a su hija, después de que esta le contestara a su requerimiento diciéndola que no le daba la gana recoger lo tirado por el suelo”
Esta situación se ha planteado en multitud de ocasiones en muchas familias, sintiendo la madre que pierde el control o el padre de familia.
Solución:
- 1. Manténgase al margen no se involucre en el alboroto. No corresponda con enfado al enfado de su hijo.
- 2. Si le insulta su hijo, trate de identificar los sentimientos que le impulsa. “estas enfadado”.
- 3. Explíquele lo que espera de él: Puedes decir que estás enfadado sin necesidad de insultar”.
- 4.. Impóngale un tiempo fuera. Dígale “reflexiona un rato hasta que te comportes de forma que puedas sentirte orgulloso “. No se quede cerca del niño aléjese de él hasta que hay recuperado el control.
- 5. Cuando ambos, padre e hijo, se calme. Sería conveniente hablar de los sucedido.
Mencionar que es lo que nunca ayuda a educar
- La disciplina incoherente: tanto entre ambos progenitores, es decir se siguen distintas pautas educativas por los padres, “ no es lo mismo lo que el progenitor predica que lo que da.”
- Disciplina colérica y explosiva: pegar, gritar, amenazar. Con todo esto un niño no aprende buenos valores o comportamientos, lo más que puede llegar a evitar el castigo, posiblemente mintiendo y engañando.
- Baja implicación. La permisividad, provocará continuas llamadas de atención del menor a los progenitores.
- Disciplina rígida e inflexible: se produce poca comunicación y menores poco maduros.