Las Cajas de Ahorros son fundaciones de carácter privado que combinan dos funciones, una financiera y otra social. Como entidades financieras, las Cajas controlan más de la mitad de los recursos captados entre las empresas y las familias españolas. En su vertiente social, las Cajas se ocupan de manera fundamental en evitar la exclusión financiera y de fomentar el desarrollo económico y el progreso social de sus Comunidades de origen.
Aunque el carácter social orienta cualquier actividad de las Cajas, donde este compromiso se hace más visible es a través de las distintas manifestaciones socioculturales de la Obra Social. Una parte significativa de los excedentes de las Cajas se destinan a las principales demandas sociales, desde el medio ambiente a las actividades culturales, sin olvidar los programas de integración de los colectivos con mayores problemas, así como a la restauración y conservación del patrimonio histórico-artístico.
Sin la Obra Social de las Cajas, muchos ciudadanos españoles, especialmente en el medio rural, carecerían de numerosos servicios asistenciales y verían prácticamente imposibilitado su acceso a la cultura.
Por su idea fundacional de entidades privadas de utilidad social, las Cajas carecen de espíritu de lucro en el sentido de que de sus resultados no pueden derivarse beneficios particulares. Sin embargo, la profesionalidad en su gestión debe dar lugar a un excedente, que tiene la siguiente distribución:
Según este esquema, las Cajas de Ahorros pueden destinar cada año al Fondo de Obra Social hasta un máximo del 50 por ciento de los excedentes líquidos del ejercicio, si bien no existe ninguna obligación de destinar cantidad alguna a dicho fondo
Cualquier persona, sea o no cliente de una Caja de Ahorros, es el destinatario final de la Obra Social. En los últimos años el número de beneficiarios se ha incrementado de forma significativa: en 1995, unos 26 millones de personas eran usuarias de estas actividades y acciones; en 2004, este número aumentó hasta aproximarse a los 80 millones de personas, lo que supone más que triplicar el número de usuarios en los diez últimos años.
La Obra Social ha ido evolucionando en los últimos años como respuesta a las demandas de la sociedad. Los recursos destinados por las Cajas de Ahorros a Obra Social durante el año 2004 ascendieron a 1.163,49 millones de euros y el patrimonio de la Obra Social se situaba a finales del año 2004 en 2.912,54 millones de euros.
Anualmente, las Obras Sociales de las Cajas sacan a convocatoria pública ayudas destinadas a la financiación de proyectos sociales destinados a colectivos diversos tales como personas con discapacidad, personas con riesgo de exclusión social, etc, a los cuales pueden presentarse aquellas entidades sin ánimo de lucro que se dedique a tales fines.