Preparación de la entrevista de trabajo
- Objetivos de la entrevista de selección
- Tipos de entrevsita
- Fases de la entrevista
- Antes y durante la entrevista
Objetivos de la entrevista de selección
- Demostrar que SABES, PUEDES Y QUIERES lo que requiere el perfil del puesto de trabajo.
- Trasmitir tu COMPETENCIA LABORAL para el puesto.
- Que el entrevistador compruebe que estas realmente interesado en conseguir el puesto y que eres el candidato más adecuado para el puesto.
Antes de acudir a una entrevista, prepararemos con la debida antelación:
- Documentación que vamos a llevar. CV, títulos, referencias,etc..
- Buscar información de la empresa que nos entrevista.
- Cuidar el aspecto personal y adecuarlo al tipo de trabajo y la empresa.
La importancia de preparar bien la entrevista radica en los siguientes aspectos:
- Duración muy breve. La entrevista tiene una duración media de 15 a 30 minutos.
- Decisiva. Pocas interacciones sociales breves pueden influir tanto en el futuro de una persona como las entrevistas de trabajo.
- Arma de doble filo. Esto que parece algo negativo, es en realidad una suerte, dado que la persona que aprenda las habilidades para causar una impresión positiva al entrevistador, puede compensar otros aspectos menos favorables de su candidatura (un currículum vitae no muy brillante, puntuaciones bajas en las pruebas, poca experiencia laboral, etc.).
- Ambigüedad y variabilidad de la situación de entrevista. Todas las entrevistas son diferentes.
- Fuente de ansiedad. La ansiedad está presente en el candidato y distorsiona su rendimiento. Los motivos de la fuente de ansiedad son:
- Los buscadores de empleo tienen una historia de aprendizaje muy breve. Han realizado muy pocas entrevistas.
- Privación de modelos competentes. Las entrevistas son interacciones privadas; no podemos aprender por “observación de modelos”.
- Sin feed-back específico. Realizamos entrevista tras entrevista, pero nadie nos cuenta si lo hemos hecho bien o mal.
- Situación de examen. Nos sentimos mirados con lupa, percibimos que se examina toda nuestra persona. Sentimos miedo y nervios
- Miedos. El miedo es una reacción espontánea producida por las atribuciones que realizamos de las situaciones, por lo que hay que aprender a controlarlas. Cuando acudimos a una entrevista de trabajo podemos tener una reacción de miedo debida a diversos pensamientos:
- Porque creemos que no estamos preparados para el puesto. Cuando nos enfrentamos a estas situaciones solemos dar más importancia a nuestras carencias que a nuestras virtudes. Piensa que si has llegado hasta la entrevista es porque cumples los requisitos para el puesto ofertado.
- Con toda seguridad me voy a bloquear y quedar callado. No puedes anticipar un comportamiento tan negativo para tus propósitos. Te has entrenado en las preguntas que pueden hacerte y si no entiendes alguna, puedes pedir que te la repitan. Si te sorprende alguna pregunta no te quedes callado, sé natural.
- De todos los candidatos, voy a ser el único que va a estar nervioso. Todas las personas que optan por el puesto estáis en la misma situación de tensión e incertidumbre y, en mayor o menor grado, también están nerviosas. Además, no pasa nada por estar nervioso, es normal. Antes de entrar a la entrevista debes intentar tranquilizarte, piensa que te has preparado y que lo vas a hacer bien.
- Seguro que prefieren contratar a otra persona. Tal vez elijan a otra persona, pero no es seguro. Tú estás capacitado para el puesto, si no fuera así, no estarías en esa situación. Sabes hacer las cosas que exige el puesto al que optas.
- Me van a preguntar cosas de mi pasado que no quiero contar. Puede que en tu pasado existan situaciones que no quieras recordar o que desees mantener ocultas por diferentes motivos (discapacidad, vida personal...). Ten en cuenta que no puedes saber exactamente qué es lo que te van a preguntar y que el entrevistador sólo puede saber lo que tú le cuentes, no estás obligado a decirle toda la verdad, ante todo debes encontrarte cómodo y ser coherente en tus explicaciones. Para superar con soltura esta situación, si llega a producirse, tienes que preparar la entrevista de antemano para no dar una impresión de fragilidad y/o desconfianza.
Objetivos del Entrevistador:
- Averiguar si eres idóneo.
- Averiguar si PUEDES, SABES Y QUIERES.
- Predecir si rendirás.
Tus Objetivos:
- Demostrar que puedes, sabes y quieres.
- Transmitir tu COMPETENCIA LABORAL.
- Probar que estás interesado y motivado.
- Causar una impresión positiva.
- “Gustarle”.
- “Venderle la moto”.
- Tener una buena “actuación”.
Tipos de entrevistas
Cada entrevista será diferente y puede ser realizada por personas de la propia empresa o por personas ajenas a ella expertas en selección, pero en general podemos encontrarnos con estos tipos de entrevistas:
Directiva
El entrevistador dirige la entrevista y te hace muchas preguntas siguiendo un guión concreto, por lo cual deberás contestar ajustándote lo más posible a las preguntas que te hagan.
No Directiva.
Te hacen pocas preguntas y muy generales, por lo que serás tú quien lleve el peso de la conversación. Tendrás que saber organizar tus respuestas y expresarte correctamente, procurando no olvidar detalles de tu formación o experiencia que puedan jugar a tu favor.
Mixta.
Suele ser la más habitual y es una mezcla de las dos anteriores. En algunos momentos te harán muchas preguntas y en otros dejarán que seas tú quien lleve el peso de la conversación.
Informal.
A veces la entrevista es algo informal y puede hacerse en una cafetería o mientras se hace una visita al centro de trabajo. El tono suele ser más distendido y se mezclan preguntas con comentarios de otros temas. No bajes la guardia, no olvides que aunque no lo parezca también te están evaluando. Sea cual sea el tipo de entrevista la finalidad es conocerte, averiguar si eres adecuado/a para el puesto e informarte sobre las características del puesto y condiciones de trabajo.
Fases de la entrevista
En la mayoría de las entrevistas se siguen una serie de pasos con los que debes familiarizarte:
Saludo.
Espera a que la persona que te va a entrevistar se dirija a ti, no intentes llevar la iniciativa. Preséntate con naturalidad diciendo tu nombre y estrechando la mano cordialmente.
Charla informal.
Suele hacerse para establecer una relación de confianza y romper el hielo. La persona que te entreviste puede realizar un comentario sobre algún tema general o intrascendente, si no lo hace puedes hacerlo tú mismo. Procura relajarte y actúa con naturalidad.
Conversación sobre el puesto.
El entrevistador comenzará a hacerte preguntas. Es importante que distingas entre preguntas cerradas, en las que apenas podrás dar información: “¿estás casada?”, “¿has trabajado anteriormente?” y preguntas abiertas: “cuéntame algo de tu familia”, “háblame de tu experiencia en trabajos similares”, en las que deberás dar una respuesta más larga y que serán la ocasión ideal para que expongas de forma ordenada los aspectos más relevantes de tu currículum: tus conocimientos, experiencia, estilo personal, logros, objetivo profesional, etc. Generalmente se suele empezar con una pregunta abierta, “háblame de tu experiencia laboral anterior”, para pasar después a preguntas más concretas relacionadas con tus respuestas.
En esta fase también podrás realizar preguntas o consultar dudas respecto a la empresa, el puesto, las condiciones de trabajo, etc. Hacer preguntas es positivo porque con ello muestras tu interés y obtienes información que te ayudará a decidir si el puesto realmente te interesa.
Despedida.
Debes mostrarte cordial, piensa que la entrevista aún no ha terminado. Si no te han informado sobre ello es el momento de preguntar cuándo y de qué forma podrás conocer el resultado de la entrevista. No pidas al entrevistador su opinión sobre cómo lo has hecho.
Antes y durante la entrevista
Recuerda que en la entrevista te juegas mucho en muy poco tiempo, por lo que deberás prepararte con anterioridad para no cometer errores que podrías haber evitado.
Información.
En primer lugar, procura obtener la máxima información sobre la empresa y el puesto: normas, principios y objetivos de la empresa, productos o servicios que ofrece, características y funciones del puesto, motivo de la vacante, política personal, etc. Cuanta más información poseas mejor podrás prepararte la entrevista.
Documentos.
Deberás llevar tu currículum, documentos acreditativos, referencias, etc. Si tienes algún trabajo o proyecto interesante relacionado con el puesto, también será conveniente que lo lleves, procurando presentarlo de forma ordenada y atractiva.
Preparación.
Repasa con anterioridad los datos del currículum que has enviado y prepara las respuestas a las preguntas que puedan hacerte, eso te dará mayor seguridad y confianza. Elaborar un pequeño guión puede ayudarte a ordenar las ideas. Realiza un ensayo, simulando una entrevista, con una persona de tu confianza. Te ayudará a preparar las posibles respuestas que puedes dar a preguntas difíciles.
Puntualidad.
Sé puntual. Prevé los incidentes que puedan ocurrirte en el trayecto y procura llegar unos minutos antes. El ir con prisas puede hacer que te pongas más nervioso.
Nervios / Ansiedad.
La ansiedad se manifiesta en tres niveles:
- de una forma motora: lo que hago o digo,
- a través de pensamientos: lo que pienso,
- y a nivel emocional: lo que siento.
Estos tres niveles están continuamente en interacción y se retroalimentan entre sí.
Algunas soluciones breves y concretas, ayudan a controlar la ansiedad, como son:
- Preparar la entrevista.
- Técnicas de relajación para controlar la tensión física (respiración profunda).
- Controlar los pensamientos ansiógenos (positivizar pensamientos negativos).
Es normal que estés nervioso, pero en vez de pensar eso piensa que si has llegado hasta allí es porque están interesados en ti. Intenta afrontar la entrevista con confianza.
Modales.
Sé amable y cordial, no sólo con el entrevistador sino también con las demás personas de la empresa. No te impacientes si te hacen esperar, pueden estar midiendo tu capacidad de autocontrol. Recuerda que la primera impresión que causes será fundamental.
Aspecto Personal.
Vístete correctamente y lo más acorde posible con el puesto al que te presentes, no es necesario que cambies tu estilo pero procura elegir algo cómodo y adecuado. Evita las prendas o accesorios llamativos y cuida ante todo la higiene personal. Recuerda que tu apariencia es lo primero que van a conocer de ti y que la imagen que des será también importante en la decisión que tome la persona que te entreviste.
Miedos.
El miedo es una reacción espontánea producida por las atribuciones que realizamos de las situaciones, por lo que hay que aprender a controlarlas. Cuando acudimos a una entrevista de trabajo podemos tener una reacción de miedo debida a diversos pensamientos:
- Porque creemos que no estamos preparados para el puesto. Cuando nos enfrentamos a estas situaciones solemos dar más importancia a nuestras carencias que a nuestras virtudes. Piensa que si has llegado hasta la entrevista es porque cumples los requisitos para el puesto ofertado.
- Con toda seguridad me voy a bloquear y quedar callado. No puedes anticipar un comportamiento tan negativo para tus propósitos. Te has entrenado en las preguntas que pueden hacerte y si no entiendes alguna, puedes pedir que te la repitan. Si te sorprende alguna pregunta no te quedes callado, sé natural.
- De todos los candidatos, voy a ser el único que va a estar nervioso. Todas las personas que optan por el puesto estáis en la misma situación de tensión e incertidumbre y, en mayor o menor grado, también están nerviosas. Además, no pasa nada por estar nervioso, es normal. Antes de entrar a la entrevista debes intentar tranquilizarte, piensa que te has preparado y que lo vas a hacer bien.
- Seguro que prefieren contratar a otra persona. Tal vez elijan a otra persona, pero no es seguro. Tú estás capacitado para el puesto, si no fuera así, no estarías en esa situación. Sabes hacer las cosas que exige el puesto al que optas.
- Me van a preguntar cosas de mi pasado que no quiero contar. Puede que en tu pasado existan situaciones que no quieras recordar o que desees mantener ocultas por diferentes motivos (discapacidad, vida personal...). Ten en cuenta que no puedes saber exactamente qué es lo que te van a preguntar y que el entrevistador sólo puede saber lo que tú le cuentes, no estás obligado a decirle toda la verdad, ante todo debes encontrarte cómodo y ser coherente en tus explicaciones. Para superar con soltura esta situación, si llega a producirse, tienes que preparar la entrevista de antemano para no dar una impresión de fragilidad y/o desconfianza.