La relajación frente a la respuesta de ansiedad
Cada uno de nosotros, en distintos momentos de nuestra vida nos hemos sentido relajados cómodos, satisfechos, después de un baño de agua caliente , una charla con amigos, un paseo, un trabajo bien hecho, etc… nos sentimos bien sin saber claramente por qué.
La relajación es un estado de nuestro organismo en el que todos los músculos, incluidos los de nuestra cabeza, encuentran la mejor posición para lograr estar distendidos, sin presiones.
Permitirnos este descanso alguna vez al día, nos facilita tener una buena disposición de ánimo para afrontar las actividades del día.
Existen diversas técnicas de relajación utilizadas, muchas de ellas provienen de relajaciones orientales. Con la relajación muscular se consigue también una disminución de la activación a nivel de sistema nervioso central.
Las modificaciones que sufre el organismo mediante la relajación son entre otras:
- Disminución del consumo de oxígeno.
- Disminución de la tasa respiratoria y cardiaca.
- Disminución de la presión arterial.
- Disminución del nivel cortisol
- Disminución de la excitación adrenérgica
- Disminución del tono muscular.
- Aumento de la resistencia de la piel.
- Aumento de la utilización de glucosa por el cerebro.
- Aumento de secreción de arginina-vasopresina (relacionada con los procesos cognitivos).
No existe una forma óptima de generar una respuesta de relajación sino que varía la eficacia de las diversas técnicas en función de las características personales. Es, además, una respuesta que se aprende con la práctica con lo que los beneficios de la relajación se van a manifestar especialmente cuando la técnica se haya dominado.
Los métodos más utilizados son:
- Respiración abdominal.
- Relajación abreviada
- Relajación progresiva