El síndrome del cuidador
Se caracteriza por una respuesta inadecuada a un stress emocional cuyos rasgos principales son agotamiento físico y/o psicológico.
- No siempre aparece necesariamente en todas las personas que están al cuidado de una persona dependiente.
- Es un cansancio emocional que te incapacita para ofrecer soporte, pudiendo llegar a la indiferencia ante el sentimiento del otro, baja autoestima, etc...
Una persona aquejada de síndrome de cuidador pasa por las siguientes etapas
A: Primera fase o de stress laboral:
Fase de alarma: Lleva consigo un aceleramiento del ritmo cardiaco, mayor rapidez mental, mayor actividad.. Por ejemplo: en un primer momento me dedico al 100% a mi hijo , debo de dejar todas mis aficiones...”
La situación con la que se encuentran en muchas ocasiones es no tener prácticamente tiempo libre para sí. Viven para y por la persona que cuidan, tratándose de demostrar así mismo que pueden con todo.
B: Segunda fase o de inadecuación personal:
Fase de resistencia: aquí nuestro organismo empieza a tener demasiada presión y
cambia de táctica. Empiezan los trastornos emocionales y psicosomáticos…
Deriva de la sensación de falta de apoyo que recibe de los demás o de al menos comprensión que recibe de los demás.
Se traduce a una situación de impotencia en el cuidador, hiriendo su valía.
C: Tercera Fase Inadecuación personal.
El cuidador empieza a sufrir una serie de consecuencias que afectan a nivel físico y psíquico. Como pueden ser: estar constantemente fatigados, tener sobrecarga, úlceras gástricas…..
En esta fase empieza la aparición del sentimiento de culpa, y no será más que la creencia de que forma de atender a su familiar no ha sido la apropiada. Se siente tan implicado en el cuidado, que cualquier momento que no se encontró con la persona dependiente, lo interpretará como abandono o traición.
D: Cuarta fase: De vacío personal Fase de agotamiento:
Produciendo la fatiga, signos físicos y psicológicos que nos indicarán que debemos descansar para reponer nuestro desgaste. Comienza una preocupación excesiva, in capacidad para tomar decisiones, bloqueos mentales, sensación de confusión, dificultad para mantener la atención, mal humor,
Hipersensibilidad para hacer frente a las críticas, trastorno del sueño, enfermedades.. Aparece el síndrome del cuidador.