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ALTERACIONES EMOCIONALES:

 

apoyo cuidadorNormativamente la familia responde al hecho de la discapacidad son una respuesta emocional compleja en la que se incluye afectos negativos y positivos. Lógicamente son los sentimientos negativos los que mayor problema presentan. Probablemente es el cuidador primario familiar quien está más expuesta a sentimientos enfrentados y que les son más difíciles de asumir.

 

La denominación del complejo emocional alude a una respuesta afectiva que incluye sentimientos mezclados, de naturaleza diversa y en los que unos pueden ser respuesta a otros. Entre los sentimientos básicos son típicos los de contrariedad, impotencia, depresión, agresividad, culpabilidad por fallar en la protección debida al hijo, como respuesta a la imposibilidad de resolver la discapacidad.


También son típicos los sentimientos de injusticia de temor al futuro propio y de la persona con discapacidad, deseos de que la persona de la discapacidad se muera (para que deje de sufrir, o de ser una carga).


Una imposibilidad de airear sentimientos provoca el aumento de la respuesta emocional, que al no expresar dispara más ansiedad. Se trata de un circulo “destructivo”.

 

La discapacidad, no provoca una respuesta puntual en el tiempo, sino que se trata de un problema crónico, cuya respuesta es, igualmente, crónica y, por tanto, susceptible de acumular tensiones muy destructivas a largo plazo.

 

La combinación de discapacidad y problemas de conducta agravan aún más el estrés que los padres tiene que soportar. Ciertos estudios concluyen que al punto de afectar la salud. Muchas madres padecen depresión, son muy pocas las que consultan un especialista, asumiendo que su estado es la consecuencia natural de la experiencia por la que están pasando. Los padres por su parte, suelen tener problemas de ajuste ( al trabajo, por ejemplo), ocultando sus sentimientos bajo la fachada de sentirse “cansados” o “irritados”.


Las madres que exhiben menos estrés y más satisfacción en sus vidas son aquellas que tienen más tiempo para ellas y más posibilidades de salir de casa. Su estrés, en cualquier caso, depende de las características de la discapacidad de su hijo y de la ayuda que reciben de sus maridos.

 

 

Existen, una serie de variables que pueden influir en la problemática familiar como son las siguientes:

 

 

 

Las familias pueden presentar una serie de necesidades para afrontar la discapacidad:

 

 

Tener un hijo con discapacidad puede llegar a cambiar los valores y las prioridades, en el sentido de dar menos importancia a lo trivial y ser menor materialista.

 

Respecto el efecto de tener un hijo con discapacidad sobre la relación marital podemos citar:

 

 

En definitiva no parece que se asocie con un incremento de la tasa de divorcios, pero si afecta en mayor o menor medida a la relación de pareja.

 

Cuando se trata de uno de los cónyuges el que sufre la discapacidad, puede producirse un desequilibrio en la pareja.

 

 

Al parecer las parejas emplean una serie de estrategias para re-equilibrar su relación: extienden el período de tiempo por lo que se computa la equidad. Y así por ejemplo, pasa a tener más importancia los beneficios que el cónyuge con discapacidad dispensó al no discapacitado antes, de manera que ahora el no-discapacitado simplemente corresponde a lo que recibió. Reajustan los criterios por los que se juzga la conducta del cónyuge con discapacidad.

 

De modo que tienen en cuenta los límites de la persona con discapacidad a la hora de juzgar su conducta. Juzgan sus contribuciones por lo que haría el sano si estuviera en su lugar, “el haría lo mismo si yo fuera la enferma”.

 

El miembro con discapacidad desarrolla nuevas formas de contribución. Nuevas formas que tratan de recompensar al otro miembro por su esfuerzo extra. Tienen la tendencia a idealizarse mutuamente. Ambos tienen el convencimiento de que el otro está sufriendo más de lo que probablemente sufre.

 

El mejor predilecto del impacto de una discapacidad en la relación de pareja es la cualidad marital antes de la aparición de la condición. Si antes de sobrevenir la discapacidad la relación era buena, es posible que con ciertos reajustes pueda seguir siéndolo. Si por el contrario no era así, será más complicada la relación de pareja.

 

Consejos para una pareja con un miembro con discapacidad:

 

 

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